Qué hacer cuando se traba una mandíbula?

1st August 2019 by Administrador0
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A veces basta con una carcajada o un bostezo para que algunas personas se queden literalmente con la boca abierta. Asimismo, hay casos en que un golpe u otro traumatismo, pueden dejar a alguien sin poder pronunciar palabra al no poder abrir la boca.

Quedar con la mandíbula trabada es un problema que afecta a muchas personas y se produce como consecuencia de trastornos témporomandibulares, desórdenes relacionados con la articulación de la mandíbula, los músculos masticatorios y/o del área cervical.

Uno de los trastornos témporomandibulares más molestos es la luxación espontánea de la articulación témporomandibular, que es cuando la mandíbula queda trabada y el paciente no puede cerrar la boca. Esto suele producirse cuando el cóndilo de la mandíbula se desplaza hacia delante debido a un exceso de tensión en el ligamento, lo que impide cerrar la boca. En estos casos se debe acudir al odontólogo, quien colocará este hueso nuevamente en la posición correcta, dentro de la articulación. Si bien esta técnica es bastante simple y se realiza en forma manual, es importante que la practique un experto para evitar lesiones mayores. Cuando la mandíbula queda trabada en forma frecuente los ligamentos se estiran en exceso y se vence el límite elástico de ellos, por lo que es probable que en el futuro este bloqueo ocurra nuevamente y cada vez más frecuentemente. Como es un problema crónico, se aconseja a estos pacientes que traten de no abrir mucho la boca al reír o al bostezar. Cuando se trata de casos extremos, también se pueden efectuar cirugías correctoras, pero esto se realiza sólo excepcionalmente.

Dificultad para abrir la boca

Otro problema frecuente dentro de los trastornos témporomandibulares es la luxación del disco articular. El disco articular es una estructura fibrosa cuya función es amortiguar las fuerzas que se producen en las articulaciones y armonizar las superficies que están entre la mandíbula y el cráneo. En situaciones normales, este disco acompaña al movimiento de la mandíbula, pero hay casos en que éste se desplaza o luxa y el roce de las articulaciones provoca ruidos al masticar o al realizar otros movimientos con la boca. Aunque no se conoce una causa exacta que expliquen la aparición de este trastorno se sabe que más del 50% de las personas sufre de este problema, pero la mayoría de ellos ni siquiera se da cuenta, ya que los casos de luxaciones que causan dolor y problemas funcionales son menos del 5%. De hecho se ha visto que la mayoría de los afectados puede vivir perfectamente toda su vida con el disco articular desplazado, sin presentar mayores problemas. Sin embargo, hay casos donde el problema mecánico provocado por la luxación se asocia a dolor o cansancio mandibular, los cuales pueden ser agudos o crónicos. La presencia de síntomas como el dolor, amerita la visita al especialista quien muy probablemente le solicitará un examen imagenológico como la Tomografía Axial Computada o Resonancia Magnética de sus Articulaciones Témporomandibulares. Dichos síntomas son habitualmente producidos por una inflamación articular, la cual a su vez puede ser aguda o crónica. En este último caso, dicha inflamación generará alteraciones estructurales de las articulaciones, las cuales serán pesquisadas en las imágenes antes mencionadas.

Si la persona consulta inmediatamente después de que se produce la luxación (se queda sin poder abrir la boca), es posible que el especialista realice una maniobra para que el disco vuelva a su ubicación original o a la posición desplazada que tenía antes de luxarse. En cambio, si se dejan pasar más de 48 horas luego de la lesión, el éxito de esta técnica es muy bajo, por eso es fundamental visitar al especialista lo antes posible.

En aquellos casos en que se consulta tardíamente, el tratamiento se divide en tres etapas. La primera consiste en desinflamar la articulación. Para ello se indican antiinflamatorios y aparatos ortopédicos que evitan la presión en la zona. También se deben comer papillas alrededor de tres semanas y hacer reposo a nivel mandibular. La persona puede ir a trabajar sin problemas, a menos que su empleo implique utilización de la boca. También suele ser necesario la utilización de técnicas quirúrgicas minimamente invasivas como la inyección intra-articular de corticoides, el lavado articular (artrocentesis) o ambas.

En la segunda fase se busca recuperar los rangos de movilidad de la mandíbula. Para esto el especialista pudiera efectuar técnicas de movilización articular, indicar fisioterapia o apoyarse en kinesiólogos máxilo-faciales.
Finalmente, la tercera etapa es a largo plazo y consiste en que se produzca una metaplasia de la zona discal, es decir, que se forme una especie de callo en el área donde se produce la presión articular, así este tejido -que no está acostumbrado a recibir fuerza- cambia su consistencia y se convierte en un pseudodisco. Si bien este proceso se produce en forma prácticamente natural al utilizar la mandíbula, existen casos donde la reparación de los tejidos no es completa, produciéndose deterioros mayores, incluso con ausencia de nueva sintomatología. Debido a lo anterior, lo ideal es efectuar controles seriados por años para comprobar la efectividad del tratamiento en detener la inflamación asociada y generar estabilidad en los tejidos articulares.


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